La exhibición pública de un sistema de misiles hasta ahora clasificado por parte de las Fuerzas Armadas de Taiwán eleva la tensión en el Estrecho y envía una señal directa a Pekín. El anuncio se produce pocos días después de los ejercicios de bloqueo realizados por China alrededor de la isla, en un contexto de creciente presión militar y retórica disuasiva en la región.

La revelación ocurrió durante ejercicios militares regulares, pero con un componente inédito: la exposición abierta de un sistema de lanzamiento terrestre vinculado a capacidades ofensivas de largo alcance. Hasta ahora, este tipo de armamento había permanecido fuera del escrutinio público, como parte de la estrategia de disuasión asimétrica de Taiwán frente a la superioridad numérica y material de China.
De acuerdo con análisis de defensa y fuentes especializadas, el sistema estaría asociado al misil de crucero Hsiung Feng IIE, desarrollado por el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan (NCSIST). Este misil, de alcance estimado entre 600 y 1.000 kilómetros según sus distintas versiones, está diseñado para ataques de precisión contra objetivos estratégicos, con perfiles de vuelo a baja altitud y sistemas de guiado avanzados para evadir defensas aéreas.
Una señal estratégica más allá del simbolismo
En términos operativos, la capacidad mostrada permitiría a Taiwán alcanzar objetivos en la costa china en cuestión de minutos, y blancos más profundos en lapsos inferiores a diez minutos, dependiendo de la distancia. Aunque se trata de armamento convencional, su valor reside en la posibilidad de elevar significativamente el costo de una acción militar contra la isla, al ampliar el espectro de respuesta disponible para Taipéi.
Analistas coinciden en que la decisión de mostrar el sistema no es accidental. La exhibición pública busca reducir la incertidumbre del adversario y reforzar la credibilidad de la disuasión taiwanesa, en un momento en que China intensifica sus maniobras militares y ensaya escenarios de cerco y presión prolongada sobre la isla.
El mensaje es claro: Taiwán no solo se prepara para resistir, sino que también dispone de medios para golpear con precisión infraestructura crítica en caso de una escalada. En un entorno regional cada vez más volátil, la revelación añade un nuevo elemento al delicado equilibrio estratégico del Estrecho de Taiwán.
Fuentes:
– Militarnyi