El despliegue de sistemas de defensa aérea NASAMS, valorados en aproximadamente 30 millones de dólares por unidad, marca un hito de tensión en el Ártico tras el deterioro de las relaciones entre Dinamarca y Estados Unidos. Fuentes oficiales confirman que Copenhague ha activado estos equipos de fabricación estadounidense para proteger su soberanía en Groenlandia, una isla de 2.1 millones de kilómetros cuadrados que se ha convertido en el epicentro de una disputa estratégica inédita dentro de la OTAN.

Foto tomada de la Web
La crisis diplomática por el control de Groenlandia ha escalado al ámbito militar con el despliegue danés de sistemas avanzados. Dinamarca utiliza ahora tecnología diseñada en Washington para blindar su territorio ante las recientes presiones de su propio aliado norteamericano. Este movimiento busca ratificar la soberanía sobre la isla mediante el uso operativo de armamento interceptor de corto y medio alcance.
El uso de sistemas NASAMS en territorio groenlandés evidencia la fractura sin precedentes entre Copenhague y Washington.
El uso del sistema NASAMS en este contexto revela una contradicción estructural profunda dentro de la Alianza Atlántica actualmente. Analistas internacionales señalan que es un hecho inédito que un país europeo emplee armas estadounidenses para disuadir a los Estados Unidos. Esta situación pone a prueba la cohesión de la OTAN y los protocolos de cooperación militar vigentes hoy.
Aunque no existen reglas de enfrentamiento directas contra tropas de EE. UU., el mensaje estratégico enviado por el gobierno danés es contundente. La interoperabilidad militar, diseñada originalmente para la defensa común, se utiliza ahora como una herramienta de presión política interna. El equilibrio en el flanco norte se encuentra en una zona peligrosa que afecta la estabilidad regional.
Expertos advierten que el deterioro político entre ambas naciones podría obligar a una reconfiguración de los acuerdos de defensa aérea. La presencia de equipos occidentales en el Ártico ya no garantiza una postura unificada frente a amenazas externas. Este escenario demuestra cómo el control territorial en Groenlandia ha fracturado la confianza técnica y operativa entre aliados.
Fuente: Forsvaret (Ministerio de Defensa de Dinamarca), NATO Arctic Security Strategy & Janes Defense